domingo, 21 de febrero de 2010

XXX

Hay que cantar de entre profundas fauces
De destrozados reinos donde la voz resuena entre las paredes derruidas,
Es la irremediable música de la libertad
Que se levanta como si fuera el aire caliente que choca contra el asfalto,

Y pálidos rostros se levantan a cantar la melodía,
Y el sol en agonía absoluta cae de repente dejando cortinas que invaden las ventanas,
Y entre la total oscuridad con sorna la luz se posa en mi cuarto.

Divague el día que tumultuosas piernas me invitaban,
Y caí en cámara lenta donde mis pasos se confunden
Era el momento en que una y otra vez me miraba para ver cómo me temblaba todo el cuerpo,
Cuando hablas y te tocas a ver si sí mueves los labios,
Aquel día la puerta estaba abierta y en la penumbra
El aire entraba por el balcón,
Y doy vueltas donde mis pasos me confunden
Y me miro una y otra vez en el espejo,
Y ya no me reconozco…
Y ya no sé quién es el que me mira intrigado como si me hubiera visto alguna vez…

Y pálidos rostros se levantan a cantar la melodía,
Y el sol en agonía absoluta cae de repente dejando cortinas que invaden las ventanas,
Y entre la total oscuridad con sorna la luz se posa en mi cuarto.