Puedo pasarme dos horas viendo una bola colombiana y aun puedo decir perfectamente, como si fuera el rojo y amarillo bien delimitados por un azul, que aquel día cuando pasé al frente de su balcón y me miró con esos ojos canela que brillaban y me dejaban a mí con nauseas que perdí todas las bolas por estar pendiente de ese maldito balcón.
Y yo desde ese día establecí como campo de juego para todos aquellos jugadores, pipeadores profesionales el prado que queda al frente de ese balcón. Ella no sale mucho, pero cuando sale todos nos ponemos ariscos, todos miramos donde ella mira, todos queremos saber qué le gusta, y recorre en mi interior un brío, que me convierte en payaso, en campeón de lucha libre, en Murdok el de los magníficos y hasta en asesino en serie. Lo peor es que quedo sin fuerzas y no puedo hacer ninguno de esos papeles y para ajustar sin bolas para jugar. Pero sé que a ellas no le gustan los perdedores y por eso tengo que jugar bajo presión, pues esa mirada al horizonte desde su balcón me recorre y trato de voltear y mirarla y sonreírle, pero no puedo perder la concentración, pues el arroyuelo está completo con nueve bolas a la intemperie listas para ser pipeadas, y con un suave movimiento, sin ignorar la mirada tras mis espaldas, el balín que brillé el día anterior, gris y centelleante se pasa entre mis manos con un poco de arena para que no se me resbale, también traigo el coño (bola llena de huequitos debido a altos niveles de pipeadas); en la misma bolsa que Alfredo el chatarrero me dio cuando me vendió el balín por trescientos pesos, pero concentrado en la acción lentamente dejo el balín en mi mano derecha mientras esculco entre la bolsa el coño, extraído de entre las fauces de una bolsita de cuero, la cual cuida el instrumento que cambiará el destino del balín, el coño de la suerte sale perfectamente, sin obstáculos a chocar contra el cuerpo sólido y pesado del balín, uno o dos golpes y luego entre el corazón y el pulgar sostenido por el índice izquierdo el cuerpo circular grisáceo queda cargado como si fuera una de esas bolas que utilizaban para las catapultas y con los parpados semi cerrados calculo la fuerza de impacto y la dirección correcta, llega el momento esperado, el sudor de los demás jugadores se evapora con el calor, como motores en una grilla de partida tratan de contenerse las ganas de entrar al redil y sacar cuantas más puedan, pero es mi turno y aguardan ansiosamente, sale disparado el balín, catapultado ante un desierto delimitado por un circulo casi perfecto donde las esferas trasparentes , translúcidas por el sol yacen inmóviles, recorre rápidamente el camino y llega hasta el centro mismo del arroyuelo, una bola bogotana recibe el impacto y transmite la energía a las demás bolas, al final hay cinco bolas fuera del arroyuelo y un cuerpo circular grisáceo que queda dando vueltas en el lugar que pertenecía a las demás bolas. Ese día perdí hasta el casis (la cuota de bolas para poder participar en el juego) y como ya había dicho antes a ellas no le gustan los perdedores, es por eso que Victor quien arraso con todos aquel día también arraso con las esperanzas que cargábamos cada uno en nuestro interior de poder ver esos ojitos más de cerca o tan solo de sentarnos al lado de ella a solas en el muro, junto a la cancha y hablar. Al cabo de un buen tiempo, desistí de seguir pasando por ese balcón, ya la sola idea de verla junto a él me producía un dolor interno, pero la serotonina que tiene cada ser humano en la cabeza no deja que ese dolor se forme notablemente como si fuera una llaga o algo así dentro de uno y es por eso que acabamos dejando el asunto a un lado o simplemente termina uno pensando que algún día ella se dará cuenta de lo mucho que ha perdido al haber escogido al ganador, pero eso es simplemente un masturbador mental porque pasa lo mismo con los pelaos que son populares en el colegio, el goleador del colegio o la promesa musical del colegio, pero si alguien sufre de esos males debería verse animal planet, para que vea como el macho alfa mantis (el campeón, el que se volvió popular entre las hembras) tiene relaciones sexuales mientras la hembra mantis se le come el cerebro.
domingo, 8 de febrero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
Cuando pasa por las calles le dicen: ELEMENTAL, el problema radica en que para él nada es elemental, todo es oscuro y confuso, todo lo frustra, pues solo anda entre cables de calibre número ocho.
A mil!, a mil!, la arepa con queso, lleve la verdadera arepa de chócolo, compre las empanadas envigadeñas aquí en el envigadeño, bien pueda tome asiento, si en un mes se le raja, viene por un par gratis.
Sigue su camino, evadiendo todo a su alrededor, llega a su toldo y con calma abre su chuzo, de inmediato se activa la alarma, pero con solo presionar el botón adecuado se desactiva, prende un cigarro y se sienta, aquí y allá cables por todos lados. Llega un señor y lo llama: elemental, le vendo este obturador de cinco fases inversas con cuatro bobinas altas y bajas. Sabe que lo que le venden está muy malo, pues encuentra pedazos de aislante regados en la carcasa, lentamente deja el mostrador, se sienta cómodamente en su silla y le dice que no compra basura. Han transcurrido tres horas y no ha vendido nada, de pronto de entre el fondo de su taller un cable se empieza a mover como si fuera una serpiente, se agacha y mira que se está adentrando en un hueco de un zócalo, trata de detener el cable pero se hunde más y más deslizándose en sus manos, toma el resto del cable y lo amarra a una columna, pero mientras lo amarra, otros cables lo atacan, uno empieza subir por sus piernas, mientras otro se le enrosca en su cuello y lo empieza a ahorcar, él trata de soltarse, pero son esfuerzos en vano, los cables lo han inmovilizado y empieza a ver una luz, pero esta luz no es la que le manda Dios a los que están pa’ morirse, ni tampoco la perdida de neuronas que cuando se van extinguiendo sueltan un gas que lo ponen a ver luces a uno, nada de eso, los nano robots que tiene insertados en todo su cuerpo han lanzado una señal de emergencia para que el Agdar (ángel guardián de acción rápida) reaccione y descargue miles de voltios en los cuerpos que lo abrazan, no sé sabe por qué su Agdar está tan lento para ir en su rescate, ¿será que le entró un virus?, ¿será que se descargó y la ups(Uninterruptible Power Suply) no funcionó? dadas las circunstancias si estuviéramos viendo un programa de televisión veríamos unas letricas en japonés parecidas a unas comillas y al lado la traducción al español: continuará, pero no, esto es la vida real y de inmediato otros cables, unos más poderosos; unos que son de dos, tres y hasta cuatro líneas, todos encauchetados lo levantan y lo llevan cargado, parece levitando entre eses. Sus ojos están entre abiertos y entre cerrados, se deja llevar y mientras tanto piensa a dónde lo llevarán y cuando tratan de sacarlo, se chocan contra un anaquel, retroceden para coger impulso y cuando arrancan a toda velocidad, su cuerpo emite la última llamada de emergencia, la cual activa en su piel unos termo transmisores que lo calientan a un grado tal que los cables lo sueltan de inmediato y él cae en seco contra el piso, se despierta rodeado de cables, a su silla se le quebró una pata mientras él dormía con los pies recostados en el mostrador.
Podría vivir un poco mejor con los mitos y las mentiras,
cuando la oscuridad se rompió dentro, analicé y acabo de grito
Podría vivir un poco en una línea más ancha
Cuando se va el cambio, cuando se va el impulso,
Para perder el control. Cuando aquí venimos.
Ian curtis
A mil!, a mil!, la arepa con queso, lleve la verdadera arepa de chócolo, compre las empanadas envigadeñas aquí en el envigadeño, bien pueda tome asiento, si en un mes se le raja, viene por un par gratis.
Sigue su camino, evadiendo todo a su alrededor, llega a su toldo y con calma abre su chuzo, de inmediato se activa la alarma, pero con solo presionar el botón adecuado se desactiva, prende un cigarro y se sienta, aquí y allá cables por todos lados. Llega un señor y lo llama: elemental, le vendo este obturador de cinco fases inversas con cuatro bobinas altas y bajas. Sabe que lo que le venden está muy malo, pues encuentra pedazos de aislante regados en la carcasa, lentamente deja el mostrador, se sienta cómodamente en su silla y le dice que no compra basura. Han transcurrido tres horas y no ha vendido nada, de pronto de entre el fondo de su taller un cable se empieza a mover como si fuera una serpiente, se agacha y mira que se está adentrando en un hueco de un zócalo, trata de detener el cable pero se hunde más y más deslizándose en sus manos, toma el resto del cable y lo amarra a una columna, pero mientras lo amarra, otros cables lo atacan, uno empieza subir por sus piernas, mientras otro se le enrosca en su cuello y lo empieza a ahorcar, él trata de soltarse, pero son esfuerzos en vano, los cables lo han inmovilizado y empieza a ver una luz, pero esta luz no es la que le manda Dios a los que están pa’ morirse, ni tampoco la perdida de neuronas que cuando se van extinguiendo sueltan un gas que lo ponen a ver luces a uno, nada de eso, los nano robots que tiene insertados en todo su cuerpo han lanzado una señal de emergencia para que el Agdar (ángel guardián de acción rápida) reaccione y descargue miles de voltios en los cuerpos que lo abrazan, no sé sabe por qué su Agdar está tan lento para ir en su rescate, ¿será que le entró un virus?, ¿será que se descargó y la ups(Uninterruptible Power Suply) no funcionó? dadas las circunstancias si estuviéramos viendo un programa de televisión veríamos unas letricas en japonés parecidas a unas comillas y al lado la traducción al español: continuará, pero no, esto es la vida real y de inmediato otros cables, unos más poderosos; unos que son de dos, tres y hasta cuatro líneas, todos encauchetados lo levantan y lo llevan cargado, parece levitando entre eses. Sus ojos están entre abiertos y entre cerrados, se deja llevar y mientras tanto piensa a dónde lo llevarán y cuando tratan de sacarlo, se chocan contra un anaquel, retroceden para coger impulso y cuando arrancan a toda velocidad, su cuerpo emite la última llamada de emergencia, la cual activa en su piel unos termo transmisores que lo calientan a un grado tal que los cables lo sueltan de inmediato y él cae en seco contra el piso, se despierta rodeado de cables, a su silla se le quebró una pata mientras él dormía con los pies recostados en el mostrador.
Podría vivir un poco mejor con los mitos y las mentiras,
cuando la oscuridad se rompió dentro, analicé y acabo de grito
Podría vivir un poco en una línea más ancha
Cuando se va el cambio, cuando se va el impulso,
Para perder el control. Cuando aquí venimos.
Ian curtis
domingo, 18 de enero de 2009
Marta es cosita seria
Marta se levanta temprano, antes que los obreros pasen, antes que su hermana se vaya para el trabajo, permanece sentada en su cama y piensa en lo mucho que tiene para hacer, es un corto respiro y un gran suspiro el que la levanta de la cama y con temple, bravura heredada de muchas décadas atrás, segura en las tinieblas traspasa el marco de su puerta y pasa por los corredores, mientras la luna azulada aún entra por el patio y traspasa las tejas, ya se acostumbró al ruido matutino de la fabrica, la cual yace como un rumiante de noche y de día.
Esta es Margara, hermana de Marta, de pelo corto y una mirada irritante, aquellos que pasan a su lado piensan que ella se trago un limón, pues en su rostro el mal carácter dejo huellas que la hacen ver ácida, se levanta y lo primero que hace es sentarse a tomar una taza de chocolate que Marta ya ha preparado. El uniforme aplanchado permanece colgado al lado del baño, Maragara deja la taza sobre la mesa y entra al baño, primero pasa un pie por el chorro y luego el otro, ella piensa que como se acabo de levantar uno no puede meterse de una al chorro, pues puede torcerse algún músculo y quedarse así por el resto de la vida, por eso es meticulosa, primero un pie, luego el otro, luego una mano y así hasta que se empapa completamente. Faltan cinco para las seis y Margara sale deprisa para la fabrica que queda a una cuadra de su casa, mientras Marta trabaja y trabaja tres muchachos duermen, uno gordo, uno flaco y otro flaco y pequeño, el pequeño está en tercero de primaria, el flaco en quinto y el gordo en séptimo, al gordo le gustan las revistas de porno y mantiene dos o tres bajo la cama, al flaco le gustan los albunes de Tundercats, mientras que el pequeño le gusta hacer montañas con las cobijas gruesas y gastadas con que duerme.
Marta tiene un amante dos casas mas allá de donde vive ella, el hombre de estatura promedio trabaja guadañando prados, moreno y de barba dispersa, es tranquilo y paciente, no le importa lo que digan los vecinos, sabe que Marta es solo para un rato, pues piensa que el hombre es como la hierba, después de cierto tiempo se balancea de aquí para allá con cualquier vientecito y es por eso que no pierde el tiempo tratando de alargar sentimientos y por eso los corta con los hilos de su guadaña. los martes se encuentra con Marta a las cuatro en punto, le da un licor y se van directo para el colchón, mientras una vecina los mira desde la terraza vez tras vez.
Esta es Margara, hermana de Marta, de pelo corto y una mirada irritante, aquellos que pasan a su lado piensan que ella se trago un limón, pues en su rostro el mal carácter dejo huellas que la hacen ver ácida, se levanta y lo primero que hace es sentarse a tomar una taza de chocolate que Marta ya ha preparado. El uniforme aplanchado permanece colgado al lado del baño, Maragara deja la taza sobre la mesa y entra al baño, primero pasa un pie por el chorro y luego el otro, ella piensa que como se acabo de levantar uno no puede meterse de una al chorro, pues puede torcerse algún músculo y quedarse así por el resto de la vida, por eso es meticulosa, primero un pie, luego el otro, luego una mano y así hasta que se empapa completamente. Faltan cinco para las seis y Margara sale deprisa para la fabrica que queda a una cuadra de su casa, mientras Marta trabaja y trabaja tres muchachos duermen, uno gordo, uno flaco y otro flaco y pequeño, el pequeño está en tercero de primaria, el flaco en quinto y el gordo en séptimo, al gordo le gustan las revistas de porno y mantiene dos o tres bajo la cama, al flaco le gustan los albunes de Tundercats, mientras que el pequeño le gusta hacer montañas con las cobijas gruesas y gastadas con que duerme.
Marta tiene un amante dos casas mas allá de donde vive ella, el hombre de estatura promedio trabaja guadañando prados, moreno y de barba dispersa, es tranquilo y paciente, no le importa lo que digan los vecinos, sabe que Marta es solo para un rato, pues piensa que el hombre es como la hierba, después de cierto tiempo se balancea de aquí para allá con cualquier vientecito y es por eso que no pierde el tiempo tratando de alargar sentimientos y por eso los corta con los hilos de su guadaña. los martes se encuentra con Marta a las cuatro en punto, le da un licor y se van directo para el colchón, mientras una vecina los mira desde la terraza vez tras vez.
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